26/5/18

Los Relatos de Alejo Lopex: Mensaje Motivacional para una Emigrante Burguesa #Venezuela #Apostilla


Durante esas casi 37 semanas que han pasado desde que papi eyacula su muestra de semen dentro de mami (sabes, porque se quieren mucho y están esperando a que te traiga una cigüeña) eres un feto amorfo y cuasi inerte en una sopa que no es más que líquido amniótico, coágulos de grasa si la dieta de mami no es muy balanceada y tu propio orine el cual, como feto y por reflejo, tragas varias veces al día.

Tienes los ojos cerrados y tu mundo gira en la tranquilidad que te da escuchar la voz de tu mami desde sus cálidas entrañas, de voces y sonidos que suenan distantes y distorsionados. De repente es hora de salir de ese plácido lugar para seguir la luz que se vé por una abertura al final de las paredes vaginales antes frotadas que se están contrayendo de forma espasmódica. Luego del túnel eres sujetado por los pies por ese tipo que estudió más de 7 años para extraerte con asco y fastidio para entregarte a una enfermera troglodita (no me gusta las etiquetas, pero las estadísticas no mienten) para aspirarte las vías respiratorias que debes tener lleno de moco y remanentes de esa sopa en la que nadaste todo ese tiempo. Acto seguido te cortan el cordón umbilical, y envuelven en un diminuta manta para mostrarte un ratico a tu madre, que debe estar mamada, dopada, llorando y dilatada. Terminas, al final de tal traumático recorrido, en un cuarto igual de frío, con bastante luz y lleno de fetos igual de llorones y traumados como tú, alineados como si fuera un piso lleno de cubículos con operadores de telemarketing. La gente dice que eso de nacer es lo más bello del mundo, yo digo que si lo veo en Natgeo me daría igual de asco que ver una antílope pariendo a su cría y luego comiéndose su placenta sin siquiera echarle guasacaca. 

Luego de que superas ese trauma por tu cuenta y sin ayuda psiquiátrica, pasan unos 2 años aproximadamente y no haces más que despertarte, comer, jugar, cagar, mear, jugar, dormir, embutir dulces, mear, vomitar dulces, cagar y luego volverte a levantar para hacer lo mismo de nuevo, tu círculo de la vida. Pero llega ese día en que tus padres (si es que eres criado por ellos) te visten de camisa Ovejita roja y pantalón de gabardina, te despacharán sin tu consentimiento ni debate a un sitio lleno de carajitos como tú, mientras mami no para de llorar y peinarte por millonésima vez. Te explican qué harás en ese lugar y tienes que asumir en tu contra el reto de sobrevivir ese día y los demás días de semanas sin el regazo de tu círculo de confianza y, enfrentarte a una sociedad de mocosos que desde ese día los acostumbran como a tí a vestir, pensar, hacer, pintar, cantar de manera idéntica, como en esos videos en blanco y negro que están narrados en alemán [Sic]. 

Vives bajo esa rutina por otros doce años. Claro, el color de las Ovejita cambia con el tiempo, y te van aumentando el nivel de dificultad de todo, desde las actividades hasta la socialización con el resto de "compañeros" no tan mocosos pero igual de malditos. Superas tu fascinación por los G.I. Joes, los Power Rangers y Dragon Ball por culpa de bombeos hormonales que te hacen pensar de manera muy distinta ante los tiernos, pomposos y - en ocasiones - virginales físicos de las jovencitas de tu colegio. llega ese esperado último día, el de la toga y birrete, el de la foto con el grupo, el de la despedida "hasta nunca!", el de la última fiesta que posiblemente tendrás con esa cuarentena de burgueses que compartiste más de una década y, si hoy en día te topas con alguno en la calle, muy posiblemente se ignorarán mutuamente como hicieron desde siempre, alegrándote lo gorda, fofa e infelizmente casada que está o lo calvo o anti atlético que se está poniendo el otro individúo. 

Quiero pensar que no eres una mongólica, para no tener que seguir con más anécdotas retóricas semi-personales porque ya sabes a donde voy con todo esto. La vida es un trauma de mierda, delineada por capítulos donde los cambios están siempre a la orden del día y a veces pasan tan sigilosamente que no nos damos cuenta. No nos queda de otra que asimilar y digerir casi que con los ojos vendados y las bolas bien puestas. 

Decidiste por motivos que no pregunté en irte a vivir con la familia que tienes en purshugal, y como toda decisión si quieres que no sea en vano debes mantenerla a todas; a pesar de lo difícil que es decir adiós a la panaderéia de tu abuelo, las hayacas, las verdes, las azules, las tercio, las arepas de mamá, los fines en la playa y, de último pero nunca menos importante: tu familia, tus siempre mencionados primos (carne de primo se come, supongo) y amigos, que por lo que cuentas, te hacen disponer de toda una patota envidiable que se quedó por algún u otro motivo en este país. 

Es normal, que te sientas triste, es normal que extrañes a la gente con la que has compartido tanto, es normal que estés con un verano atroz, es normal que llores ... para bien o para mal, ya sabes que es lo que tienes en este país y si pensabas que estar sola es un martirio, termina de deprimirte pensando en todo lo previamente mencionado, para que lo uses para llorar todo lo que quieras, pero siempre y cuando luego al final te sacudas las lágrimas de tus hinchados ojos, lo dejes a un lado y entrompes todo lo que conlleva las decisiones ya tomadas, sabiendo que no se puede arrugar. Recordar y extrañar lo que dejas acá lo deberías usar para una sola cosa, en valorarlo de verdad, como no lo hiciste cuando lo tenías al alcance de tus manos, y si lo logras sería mucho logro, ya que no cualquiera lo hace o sabe hacer. 

Pero, hasta que no digieras eso no podrás superar, al igual que ser parido, ir al primer día del colegio, el último día de bachillerato, tu primera pea abrazando una poceta… son las consecuencias de los ciclos que te tocan enfrentar por las decisiones que nos colocan en un camino donde no debe haber otra forma de caminar que no sea hacia adelante y si toca recordar no sea con el anhelo de querer pasar por un camino que sabes a donde te llevó. 

Como buena burguesa, es común que seas burda de débil y todo reto te espante, además de que tienes pinta de que te apegas demasiado a las personas por muy nulas que terminen ser, quizás dudas de que tus cualidades estén a las expectativas del reto. Por eso se te está haciendo más difícil de lo que suponía terminar de purgarte ese hábito tan patriarcal que tiene uno el venezolano que no puede vivir sin su familia y sus amigos, y alejarse de ellos es como quitarse un quiste con cortaúñas. Mi recomendación, repetida ya varias veces en las anteriores reflexiones (si es que así se les puede decir) es asumir, afrontar y digerir que estas en bien lejos, por tu bien, y para que madures lo necesario para poder labrar un futuro que no se sabe cuál será pero que si quieres que sea fructífero debes seguir mirando hacia adelante. 

NO me molestó que me hayas pedido "ayuda", de hecho creo que hiciste bien porque cualquier otra persona con la que tengas más confianza que conmigo quizás te sugeriría lo más obvio y estúpidamente cobarde ("Mareca, pero regrésate si es lo que realmente quieres y te sientes tan #foreveralone") NO!, no es tiempo de ser feliz y beber como la vaga que eras antes de irte, es hora de que pases roncha para que aprendas a valorar sacrificios, ya es hora de que dejes de ser una hija de papi. Para corroborarte de que no me ladilló tus emo-chillidos, crees que si me ladillara, me hubiese molestado en tomarme el tiempo de responderte esta mierdera de párrafos? Es más, quisiera yo que alguien me escupiera párrafos tan resentidos como estos si algún día caigo en desdicha, en el reggaeton o el sendero de Dios, vainas que les temo tanto como judío viendo en plena medianoche un skinhead en la pata de su cama vistiendo una franela roja con una esvástica dibujada con marcador. 

Creo que he escrito suficiente (a las féminas sé que les gusta que los consejos/opiniones sean largos, tediosos y redundantes, así que creo que por ahí acerté) espero que te haya servido de algo esta verborrea y que consigas sacar ánimos para seguir adelante. Me despido entonces, fueron 11 párrafos, no te puedes quejar. 

[*] A pesar de lo obsceno, el mensaje fué entendido y cumplió su cometido, todo un final feliz. Redacto por encargo cartas de matrimonio, paternidad, primera Comunión, Bar Mitzva, divorcio, introspección por la pérdida de virginidad a los 28 años, salidas de closet, entre otras.

Alejo Lopex

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