17/3/18

Sexo por Webcam: El Negocio para Sortear la Crisis en Venezuela + Videos +18 #SinCensura #Porn (Actualizado)


El sexo por internet paga en dólares. Sesiones en solitario o en grupo con espectadores. Solo hay que dejarse mirar. Desnudarse frente a una cámara ahora es visto como alternativa ante la devaluación y la hiperinflación; aunque el asunto tiene sus riesgos.

Dicen que lo que no se exhibe, no se vende. El refranero popular aplica para ganarse unos cuantos dólares. O tantos como para soportar por completo los ingresos en moneda dura.

La historia de Romina Halir 


Todo comienza un par de meses después de perder su trabajo: “Yo estaba en una situación complicada; no tenía trabajo porque cerraron el restaurante donde trabajaba”, recuerda.

Después de un par de meses, Romina siguió buscando trabajo hasta que unos amigos la contactaron a través de internet para decirle que estaban en el negocio de las webcams sexuales. En la conversación le mencionaron promesas de comida, transporte, mucho dinero y lujos laborales con los que muy pocos cuentan en la situación que atraviesa el país desde hace cinco años. Romina accedió.

“Trabajé con ellos durante cuatro semanas. Me iba bien hasta que comenzaron a llegar tarde, no me daban comida, y no me pagaban. Eran poco profesionales. Renuncié y les pedí que me pagaran todo, cosa que jamás hicieron. Solo me explotaron tanto sexual como laboralmente.

“Pasados unos meses, hablé con otro amigo de confianza que trabaja en un parque nacional, a ver si había algún trabajo allá al que pudiera postularme. No me dio esperanzas, pero me dijo que iba a preguntar. Después de unos días me llamó y me dijo que lamentablemente no había nada, pero si estaba dispuesta podía trabajar como modelo de webcam con unos amigos suyos. Las propuestas que me hicieron fueron realistas y accedí. Trabajamos en un hotel y fue grandioso. Hicimos un montón de dólares. Como ya estaba adaptada a la cuestión por el trabajo anterior, hice 970 tokens en los tres primeros días.

“Lo único malo era el horario nocturno y a mi madre no le gustaba. Así que cuando llegaba me regañaba. Recuerdo que todo se cayó porque no pude ir a trabajar un sábado. Íbamos a tener un show privado con unos siete hombres que pagarían más o menos 6.000 tokens que, claro está, era una millonada. No pude ir. Renuncié forzadamente porque temía que mi mamá averiguara en qué estaba trabajando.

“Luego de renunciar yo quería seguir trabajando con ellos. Les rogué a los chicos que coordináramos el horario y que buscaran un lugar más privado, porque nos estábamos exponiendo mucho. En esos días atraparon a unas personas que trabajaban en lo mismo, en un hotel cercano. Los detuvieron, los procesaron y los encarcelaron. Me dieron un sermón diciéndome que de ninguna manera podíamos contarle a nadie sobre lo que hacíamos. Trabajamos un par de días. Nos fue bien, pero los otros moderadores nunca llegaban. El principal moderador era el amigo que me propuso el trabajo. Se cansó de la irresponsabilidad por partes de sus socios. Ahí terminó todo. No volvimos a trabajar.

"Decidí darme por vencida. A pesar de todos los inconvenientes me pagaron todo, y bueno, eso era lo que importaba. Empecé a estudiar y nuevamente comencé a buscar trabajo. Olvidé ese mundo hasta que llegó un muchacho llamado Edward. Nos conocimos por una amiga en común, comenzamos hablar y surgió este tema de nuevo. Él me dijo que trabajaba en el mismo estudio que en el que estaba una amiga que tenemos en común. Decidí intentarlo. Trabajé junto con él, mi amiga y otras personas que estaban metidas en esto.

“Nuestros nuevos jefes eran chinos y muy estrictos. Trabajé si acaso, un día. El show era una orgía. Hubo problemas técnicos y poca profesionalidad: fumaban y bebían mientras transmitíamos. Hicimos 500 tokens, pero al finalizar la transmisión el dinero 'se perdió'. Hasta el día de hoy no recibí paga ni con los primeros muchachos con los que trabajé ni con los últimos. Le conté a mi mejor amiga y no pude evitar llorar. Sentí asco porque básicamente fui explotada sexualmente, con riesgos de terminar en la cárcel, contraer una enfermedad venérea y que mi familia se enterara. No me pagaron jamás. Decidí no volver a trabajar en eso. Dije que no me conformaría ni me dejaría llevar por promesas. Me hubiese gustado trabajar como chef o con comida, no en esto, pero esta fue la situación que nos tocó vivir”.

Para ver un video Sin Censura de Romina Halir Clickea Aquí

La historia de Lymia


Lymia era una de las cientos de venezolanas que se ganaban la vida haciendo “porno soft” por internet. Ella lo hacia a través de la webcam, plataforma tecnológica que permite que modelos y clientes se conecten para chatear en vivo por vídeo (muy parecido a una llamada por Skype).

Obvio, más allá de la charla (la mayoría de las veces en inglés, pues el 90% de los clientes son norteamericanos o europeos), puedes pedirle a la chica que “haga otras cosas más físicas, de tipo sexual” pero para eso debían pagar un show privado.

Lymia nació en Venezuela, tiene 23 años, y es “famosa por el twerking”.

Trabajó dos años en línea, laboraba unas 42 horas por semana, con lo que ganaba mensualmente unos 250 millones de bolívares.

Actualmente dejó las web cam y se pasó a ser youtuber.

Para ver un video Sin Censura de Lymia Clickea Aquí

Como en la pornografía más común, los grandes consumidores de sex webcam son hombres, mientras los consumidores ocasionales son más frecuentes entre las mujeres.

Cabe destacar que la situación legal de la pornografía depende de cada país y del tipo de material. En algunos, como Corea e Irán, es completamente inaceptable y su producción y distribución está condenada con la pena de muerte. Otros países tienen leyes muy liberales.

Solo la pornografía infantil está prohibida en todo el mundo, es por esto que las actrices y actores que participan deben ser mayores de edad.

El Pilo

Laarepaenlinea
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