6/1/18

Curiosidades: Flak 88, el Arma más Temida por los Tanques Aliados


El cañón de 88 mm FlaK 18/36/37/41 fue una pieza de artillería alemana usada durante la Segunda Guerra Mundial. Usada tanto como artillería antiaérea como anticarro, consiguió su fama gracias a este segundo papel, ya que podía penetrar el blindaje (100 mm) de cualquier carro de combate a grandes distancias, por lo que era efectiva contra los carros de combate pesados soviéticos KV-1 y KV-2. El modelo Pak 43, por ejemplo, podía penetrar 167 mm de blindaje a 1000 m. Era conocido por los alemanes como Acht-Acht (Ocho-ocho).


«Allí estábamos, en lo alto de aquella loma. Un 88 milímetros hizo seis disparos y voló cinco tanques. Las balas salían a 1.000 metros por segundo, veías los obuses silbando por el cielo. Llegaban como un rayo». El testimonio que el carrista Robert Watt (del «3rd Royal Tank Regiment») desveló en el documental «Grandes batallas de tanques, El Alamein» pone de manifiesto lo letal que era el «Fliegerabwehrkanone» de 88 milímetros. Un arma que, a pesar de empezar sus días haciendo las veces de cañón antiaéreo, terminó convirtiéndose en el terror de los carros de combate aliados. 


Esta pieza de artillería era tan terrorífica que hacía incluso que el compañerismo de los tanquistas se esfumara. Y es que, en el momento en que veían el cañón del letal «Flak 88» (su denominación abreviada), sólo podían pensar en salvar la vida. Así lo desvela, a su pesar, el propio Watt: «Tras el disparo, de repente algo llamaba tu atención. Era el tanque de un compañero ardiendo. Y respirabas aliviado. Era horrible, alguien había muerto en aquel tanque, pero tú estabas aliviado. Sabías por tu experiencia como artillero que, medio grado más en la mira, y habrías sido tú. Y eso es algo con lo que cuesta vivir, se hace difícil». 



Así en la tierra como en el cielo, el «Flak 88» fue un enemigo intratable. «Cuando usaron el cañón de 88 como cañón antitanque nos vimos en el bando perdedor», explica Watt. 

El popular investigador de la Segunda Guerra Mundial, Antony Beevor, es de la misma opinión en su obra «Día D. La batalla de Normandía», donde lo llega a calificar de «formidable». «Las tripulaciones de carros británicas y americanas tenían muchos peligros a los que temer. El antiaéreo de 88 mm, usado contra objetivos de tierra con una puntería terrorífica, podía acertarles incluso a una milla de distancia». 


El 88 usaba un proyectil de unos 10 kilos que salía del cañón casi a 900 metros por segundo. La velocidad y el grosor del proyectil hacían que fuese letal para los blindados. 
Tenía un gran alcance. Estaba pensado para disparar a aviones. Es decir, poder llegar hasta los 2.000 - 3.000 metros. En tierra eso supone disparar a un objetivo que está muy lejos y casi ni se ve. Poder hacer fuego a un objetivo tan lejano con precisión, cuando las primeras batallas de tanques se libraban a 500 metros, era una ventaja increíble. 


En una de las contiendas en las que demostró su efectividad fue en la operación «Battleaxe» (junio de 1941). Una sola de estas piezas, la del cabo Hübner, destruyó en esta acción 9 carros. Más tarde en la batalla de Bir-Hacheim, antes de la toma de Tobruk, los ingleses perdieron 298 carros de los cuales 153 fueron víctimas de los 88. 

Te dejamos un video.



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