24/10/17

Curiosidades: ¿Cómo es el Proceso de Cremación de un Cadáver?


Hasta hace unos años, la cremación estaba reservada para unos pocos cuya religión no contravenía la voluntad de convertir tu cuerpo terrenal en cenizas. Hoy en día es una práctica mucho más extendida de lo que podrías pensar pero aún se conoce muy poco sobre ella. Hoy te desvelamos lo que hay detrás de este proceso.

¿Cómo es el proceso de cremación?

Preparación del cuerpo


El cuerpo se debe preparar para la cremación. Todos los dispositivos médicos metálicos (marcapasos, empastes, tornillos…) deben ser retirados, ya que no serán quemados por el fuego.


También se revisa que el cuerpo no tenga ningún implante y se retiran todas las piezas de valor, que serían destruidas por el calor y las llamas, junto con los piercings.

El cuerpo entra en el infierno


La cámara de cremación alcanza temperaturas entre 750ºC y 1.000ºC y está forrada con un ladrillo industrial capaz de soportar las altas temperaturas. En la cámara solo puede entrar un cuerpo, es ilegal quemar más de un cuerpo a la vez.

Solo se conoce un caso, donde una madre murió junto con su hijo en el parto, donde los restos fueron quemados juntos por petición del padre.

El cuerpo se introduce en la cámara de cremación dentro del ataúd combustible. La puerta solo se abre para introducir el cuerpo, con ello se consigue perder el mínimo calor interior posible. Originalmente los crematorios eran alimentados por carbón pero actualmente se alimentan de diesel, gas natural o propano.

Las llamas y el calor extremo hacen su trabajo


Primero el cuerpo y ataúd son expuestos a columnas de fuego. El ataúd arde primero, junto con el cuerpo, que evapora todo el agua restante. Lo primero en arder es el pelo y piel, seguido de los músculos, que se contraen para después ser carbonizados. Los tejidos blandos se convierten en polvo mientras que los huesos se carbonizan.


Llegados a este punto, el cuerpo se ha reducido a huesos. El esqueleto se rompe manualmente por alguien con una herramienta que se asemeja a una azada. Todo el proceso dura entre 2 y 3 horas, dependiente del tamaño y peso del difunto, el tipo de ataúd y la temperatura media de la cámara de cremación.

Se deja enfriar las cenizas


El cuerpo ha sido reducido a trozos de hueso y polvo. Una vez se ha enfriado adecuadamente, son arrastrados sobre una bandeja imantada para retirar cualquier resto metálico que pudiera permanecer, tales como tornillos quirúrgicos.


Todo tiene que ser cenizas


Lo único que queda con cuerpo son los huesos, por lo que es hora de meterlos en una máquina que se encarga, gracias a múltiples cuchillas de alta resistencia, en transformar los huesos en polvo, como el resto del cuerpo.


Por último se entregan las cenizas al familiar.

Laarepaenlinea

difundir
Publicar un comentario