1/7/17

Tarrare: El Polífago más Famoso de la Historia.


La polifagia no es una isla de antropófagos en la Polinesia, sino un trastorno físico que implica un incremento anormal del apetito, asociado con frecuencia a ciertos tipos de diabetes, hipertiroidismo, bulimia y otras patologías.

En años recientes, el término ha adquirido otras connotaciones debido a las competencias televisadas de consumo de grandes cantidades de alimentos, como perros calientes, pizzas o hamburguesas, pero ninguno de los participantes se compara con el polífago más famoso de la historia.

Tarrare nació durante la década de 1770 en el seno de una familia campesina francesa que vivía en las cercanías de Lyon. Desde muy joven su falta de saciedad se hizo notable, pues se decía que podía comerse hasta la cuarta parte de una vaca y seguir con hambre, y llegó hasta el punto de comerse el césped alrededor de la casa familiar, de la que finalmente fue expulsado.

Tarrare se unió a los bandidos y salteadores de camino, dedicándose a robar todo cuanto pudiese comerse, hasta que fue descubierto por un vendedor charlatán que lo empleó como acto introductorio a su venta de medicinas dudosas. En ese acto comía piedras, canastas de manzanas y hasta animales, como gatos y ratas.
Se dice que se comió a un niño y una pierna de un soldado que había perdido en la guerra. Esta dieta le provocó una obstrucción intestinal y lo llevó a un primer viaje al hospital.


Tarrare era un hombre de estatura mediana y delgado, pesaba alrededor de 50 kg, y los que lo conocieron decían que olía terriblemente mal, incluso a veinte pasos de distancia. Tras pasar unos años en el anonimato, apareció en un hospital de Versalles en 1798 manifestando fuertes dolores abdominales. Él creía que la causa de su malestar residía en un tenedor de plata que se había tragado, pero se le diagnosticó una tuberculosis en fase terminal y, después de una terrible diarrea, finalmente murió.

La autopsia reveló una deformación de la amígdala, una parte del cerebro, que podría ser la causa de su hambre insaciable, y un esófago inusualmente grande. El hedor de la descomposición era tal que los médicos no pudieron seguir examinándolo y se enterró rápidamente el cadáver.

Laarepaenlínea

supercurioso

Publicar un comentario