25/6/17

WTF: La Cabeza Conservada desde 1841 del Asesino Serial Diogo Alves


Lisboa también forma parte de esas ciudades que cuentan con uno de esos temibles asesinos cuyo nombre forma parte de la historia de la ciudad. Se trata de Diogo Alves, un gallego popularmente conocido como “El asesino del acueducto” porque asaltaba y robaba a sus víctimas en la pasarela del señorial Acueducto de las Aguas Libres en 1840, uno de los principales accesos a Lisboa en aquella época.

El brutal asesino en serie que terminó con la vida de más sesenta personas entre 1836 y 1839 en el Valle de Alcántara, en Portugal, sorprendentemente no fue juzgado por ninguno de los crímenes que cometió en el acueducto, sino por asaltar y asesinar a un conocido médico y a su familia en su domicilio. El juicio de Alves fue uno de los primeros procesos judiciales mediáticos en la historia del país, dado que hacía años que no se ahorcaba a un delincuente y los lusos necesitaban que se condenara a alguien a muerte con el fin de dar una lección a los criminales y retomar la seguridad en las calles.

La táctica de Diogo Alves era asaltar a sus víctimas para asesinarlas y arrojar los cadáveres al Acueducto de las Aguas Libres, una construcción de 700 pies de altura sobre el agua. Su uso se lo daban principalmente los agricultores para llevar sus cosechas. Sin embargo, Alves vio una oportunidad allí para camuflar el asesinato. Diogo Alves esperaba el anochecer, cuando los campesinos regresaban a su casa, utilizando este único paso de acceso a la ciudad. En ese momento, les robaba todas sus ganancias y los arrojaba al acantilado con el cual simulaba el suicidio de sus víctimas.


Durante mucho tiempo la policía de la localidad creyó pues que se trataba de un brote de suicidios o un suicidio en masa, debido a la cantidad de cadáveres encontrados en el mismo lugar.  Sin embargo, como las personas asesinadas eran de clase baja y añadido que los crímenes eran camuflados como suicidios, la policía de la época nada hizo por detener estos hechos. Hasta que Diogo cambió de táctica junto a un grupo de ladrones e ingresaron en la casa de un médico de la zona asesinando a toda la familia. Fue entonces cuando la policía entendió que Alves había sido el culpable de las muertes de los campesinos. Tras el ataque a la residencia del médico donde mató a cuatro personas, Diogo fue detenido, enjuiciado y condenado a morir en la horca en febrero de 1841.


Los científicos portugueses de la época asombrados por su crueldad y vileza, decidieron guardar su cabeza en un bote de formol con el fin de estudiarla y analizar las raíces de su maldad. Después de más de 170 años, la cabeza de Diogo Alves se encuentra hoy conservada en un bote en las estanterías de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa.


Laarepaenlinea


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