27/11/16

WTF: Padre Inyectó VIH a su Hijo Intencionalmente


Brryan Jackson le puso una "R" a su nombre y utiliza el apellido de su madre para diferenciarse completamente de su padre.

Cuando el padre de Brryan Jackson le inyectó sangre infectada con VIH esperaba no verlo crecer. No imaginó que 24 años después estaría enfrentándolo en tribunales, los que han debido escuchar los detalles de su impactante y devastador crimen.

La víctima Brryan Jackson relata que sus padres se conocieron en dependencias militares en Misuri, donde ambos estudiaron medicina.

Se mudaron a vivir juntos y cinco meses después, en 1991, su madre quedó embarazada.

"Cuando nací, mi padre estaba muy entusiasmado. Pero todo cambió cuando se fue a la operación 'Tormenta del desierto' (la ofensiva aliada en la Guerra del Golfo) y cuando volvió de Arabia Saudita su actitud era completamente distinta", asegura Jackson.

Stewart comenzó a desconocer a Jackson como su hijo, pidió pruebas de ADN y comenzó a maltratar verbal y físicamente a su madre.

Cuando finalmente ella lo dejó, la pareja se enfrascó en un amargo conflicto por la manutención de sus hijos, la que Stewart se negó a pagar. Durante esas peleas, Stewart hacía siniestras amenazas.
"Solía decir cosas como: 'Tu hijo no vivirá más allá de los 5 años' y 'Cuando te deje, no va a quedar ningún vínculo entre nosotros'".

Por esa época Stewart, quien consiguió trabajo tomando muestras para un laboratorio, comenzó secretamente a guardar en su casa muestras de sangre infectadas, algo que los investigadores descubrirían tiempo después.

"Solía bromear con sus colegas y decir: "Si quisiera infectar a alguien con estos virus, nunca sabrían quién lo hizo", contó Jackson.

Para cuando Jackson tenía 11 meses, sus padres habían perdido completamente contacto. Pero cuando Jackson cayó en el hospital por un ataque de asma, su madre tomó el teléfono.

"Mi madre llamó a mi padre y le contó. Asumió que le interesaría saber que su hijo estaba enfermo. Cuando lo llamó, sus colegas le dijeron: 'Bryan Stewart no tiene hijos'".

El día que estaba siendo dado de alta, Stewart se apareció inesperadamente.

"No era un padre muy presente, así que a todos les extrañó que apareciera", dice Jackson.
"Mandó a mi mamá a la cafetería por un café, así podía estar a solas conmigo".

"Esperaba que me muriera, así no tenía que pagar mi mantención", dice Jackson.

Su madre volvió y lo encontró gritando en los brazos de su padre. "Mis signos vitales estaban todos alterados porque no sólo me inyectó sangre contaminada con VIH, sino también incompatible con mi grupo sanguíneo".

Los doctores no entendían nada. Sin tener idea del virus mortal que corría por sus venas, le restablecieron el pulso, la temperatura, la respiración y lo mandaron a casa.

Pero en las semanas que siguieron, la madre de Jackson vio cómo el cuerpo de su hijo comenzó a deteriorarse frente a sus ojos.


Desesperada por un diagnóstico, durante cuatro años "me llevó a un sinnúmero de citas médicas rogándoles averiguar por qué me estaba muriendo", relata Jackson.
Ninguna de las pruebas que le hacían arrojaba alguna pista.

Una noche, después de haberle realizado todas las pruebas habidas y por haber, su pediatra despertó de una pesadilla, llamó al hospital y les pidió que le hicieran un test de VIH.
"Cuando llegaron los resultados fui diagnosticado con sida avanzado y tres infecciones oportunistas".

Padre de Brryan (Brryan a la Derecha)

Durante su infancia, mantenerse vivo ya era un gran logro. "Un día estaba bien y a la hora siguiente me tenían que llevar de urgencias al hospital por otra infección", relata.
Quedó con deficiencias auditivas producto de los medicamentos.
Pero mientras otros niños que Jackson había conocido en el hospital no sobrevivían, la salud de Jackson comenzó a mejorar, ante la sorpresa de sus doctores.

Cuando tenía 10 años, los cabos sueltos de su enfermedad comenzaron a atarse. Y apuntaron a su padre.

Le tomó años darse cuenta de la magnitud de lo que su padre había hecho.

"Al principio estaba enojado, amargado. Crecí mirando películas donde los padres aman a sus hijos. No podía dejar de pensar en cómo mi propio padre había sido capaz de hacerme algo así".

"No sólo trató de matarme, sino que cambió mi vida para siempre. Él es el responsable de los abusos, de las burlas, de todos los años de hospital. Él es la razón por la que debo estar constantemente preocupado de mi salud".

El Padre fué encarcelado, en julio del 2016 le negaron la libertad bajo palabra  por otros cinco años.

Su padre argumentó en su defensa que sufría de trastorno por estrés postraumático luego de su paso por Arabia Saudita. Sin embargo, Brryan no le cree. Dice que él estuvo en reservas militares y que nunca vivió el combate.

Por ahora, Jackson sigue superando todas las expectativas médicas.

"¡Estoy sano como un caballo! ¡Más que un caballo!", dice.

"En este momento mi conteo de células T es superior a la media. Eso significa que prácticamente no hay ninguna posibilidad de que transmita el virus. Pasé de tomar 23 pastillas al día a una sola. No sé lo que hice, pero por ahora mi VIH es 'indetectable'".

"Igual todavía tengo sida", comenta sin perder la alegría. "Un diagnóstico de VIH es siempre un diagnóstico de VIH".


Laarepaenlinea

BBC
 photo pequenofinal_zpskmku01bj.gif
Publicar un comentario