12/8/16

La Historia Detras de 6 Impactantes Fotografías en Blanco y Negro


Hay fotos que se explican solas y otras que necesitan un pequeño empujón. Instantáneas que se dejan fuera de encuadre retales de la historia que quieren contar. Son grandes trabajos del fotoperiodismo olvidado, testimonios gráficos de hechos insólitos pero que suplican una pequeña aclaración. A continuación un paseo anacrónico por una pequeña colección de ellas, en blanco y negro. Recomiendo imaginar, antes de leer, el contexto de cada una de las sugerentes o impactantes imágenes.

El ladrón de caridad.

1998. Sudán. Campamento de refugiados de Ajiep. Más de 100 personas mueren al día esperando una ración de arroz que llevarse a la boca. La peor y más ignorada crisis de hambre de la historia del país africano está en su punto álgido. La comunidad internacional, después de meses de desidia, consigue introducir ayuda en el país.

El fotógrafo británico Tom Stoddart acompaña a una unidad de Médicos sin Fronteras hasta el campamento. Allí, en una de las interminables colas para recibir la caridad, capta la imagen de un niño lisiado mirando desconsoladamente a un adulto con una bolsa de cereales. La fotografía no cuenta que, cinco segundos antes, ese adulto había arrancado la bolsa de las manos del pequeño. El fotógrafo fue acusado de pasividad, recordando tristemente la historia de otra trágica fotografía.

Un toro en la Gran Vía.

1928. Las ovejas y vacas de muchos ganaderos madrileños pastan cotidianamente por la ribera del Manzanares, el río que serpentea al sur de la capital. Uno de los astados se escapa y decide adentrarse por el Puente de Segovia hacia el centro de la ciudad. Sembrando de heces y pánico los adoquinados más ilustres del reino. 

En Madrid, capital del mestizaje más castizo, no escaseaba por entonces la afición y, sin arte de magia, un torero podía aparecer de cualquier esquina y así fue. Diego Mazquiarán o el “Fortuna”, será recordado como el único torero que ha matado a ‘abrigo’ y espada un morlaco en plena Gran Vía.

Inocentes.

1984. 3 de Diciembre. 42 toneladas de un potente pesticida se escapa a la atmósfera en la ciudad de Bophal. La ‘Bagdag de la India’. El deficiente mantenimiento y la negligencia sostenida en la dirección de la fábrica de la Unión Carbide provocó un desastre de proporciones ‘quijotescas’. Más de 20.000 personas murieron -y siguen muriendo- desde la descomposición de la nube tóxica en cianuro, fosgeno y otros gases. 

Decenas de abortos espontáneos congestionaron la maternidad del hospital municipal de Hamidia. Los fetos se conservaron y clasificaron para estudiar las causas de la muerte.

El intercambio de camisetas que nunca tuvo lugar.

1966. Mundial de fútbol de Inglaterra. La selección anfitriona gana en cuartos de final a Argentina por un gol a cero en un partido muy bronco y polémico. El entrenador de los locales, Alf Ramsey, había tachado a los jugadores argentinos de bestias y animales durante la previa. Al finalizar la contienda vio como su lateral derecho George Cohen intenta intercambiar la camiseta con el argentino Mario González. Sin dudar un instante, acudió raudo a impedir el trueque bajo la atenta mirada del fotógrafo que inmortalizó aquella afrenta a los principio básicos de la deportividad. 

La humillación.

1944. El majestuoso acorazado USS New Jersey había servido en la 5ª flota durante el asalto aliado a las Islas Marshall. En diciembre de ese mismo año, y ya como integrante de la 3ª flota de los Estados Unidos, se desplazó como apoyo a las fuerzas aliadas que operaban desde las Filipinas hasta Okinawa. En la foto, de carácter eminentemente propagandístico, puede verse a uno de los prisioneros japoneses aseándose y despiojándose -totalmente desnudo- antes de ponerse el uniforme de servicio y ante la atenta mirada de toda la tripulación.

El beso.


1967. 17 de Julio. Florida. El fotógrafo norteamericano Rocco Morabito se encuentra de servicio para el periódico local de Jacksonville cuando un fuerte estruendo le sorprende de camino a su automóvil. 

Un operario de las líneas eléctricas nacionales había sufrido una aparatosa descarga de más de 4.000 voltios y se encontraba inconsciente colgado a más de 12 metros de altura. Mientras su compañero intentaba reanimarle con ‘el beso de la vida’, Rocco aprovechó para desenfundar la cámara y fabricar el premio Pulitzer de 1968.

Guillermo Marrero

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