12/11/15

Adultos (+18) : 8 Prácticas Sexuales Perversas y Enfermizas del Imperio Romano


El Imperio romano fue una perversión permanente. Todo era excesivo, excéntrico y decadente.La clases dirigentes del Imperio comían con desmesura. Pero también, y sobre todo, follaban como salvajes. Películas como “Calígula” y series como “Roma” y “Spartacus” nos han dado una idea de la lujuria que reinaba en la Antigua Roma, pero cómo sucede a menudo, la realidad supera la ficción.

Escritores como Suetonio, Plinio el Viejo o Dion Casio relataron las perversiones de los emperadores en sus libros, y ahora elaboraramos una lista con las 8 prácticas sexuales más enfermizas y retorcidas que llevaron a cabo durante sus mandatos. 

Casarse con una sobrina

Los gustos sexuales del Emperador Claudio fueron extrañamente correctos para la alta nobleza de la época. Fue de los pocos que no mantuvo relaciones homosexuales ni tuvo tendencias pederastas. Aún así, según el relato de Suetonio, cometió incesto al casarse con Agripina, hija de su hermano Julio César Germánico. En su defensa cabe decidir que el matrimonio tuvo muchas más connotaciones políticas que sexuales.

Contratar expertos en sexo anal


Calígula y Nerón suelen llevarse los mayores galones en materia de perversión sexual, pero Tiberio fue, probablemente, el más enfermizo de todos. Durante su retiro en Capri contrataba a jóvenes de ambos sexos a los que nombraba “expertos en coitos desviados” y les obligaba a copular en filas de tres mientras él observaba. Lo mejor del caso es que las expensas de los “analistas” iban a cuenta del imperio.

Follar con una hermana

Según Suetonio, Calígula “practicaba el incesto con todas sus hermanas y las hacía sentar consigo a la mesa en el mismo lecho, mientras su esposa ocupaba otro". Su favorita era Drusila. Habían mantenido su primera relación siendo unos niños y, ya de mayores, se la arrebató a su marido para seguir disfrutándola. ¿Y el marido cornudo? Calló, claro. De lo contrario habría acabado muerto.

Follar con la propia madre

A Nerón la perversión le venía en los genes. Su propia madre le instruía a menudo en los placeres carnales ante la preocupación de los ciudadanos romanos, para rematar Nerón acabó ordenando el asesinato de su progenitora. Ya sabes, cría cuervos y te sacarán los ojos.

Crear un Burdel Imperial


Además de un consumado pervertido, Calígula era un derrochador impenitente. Sus despilfarros llevaron a Roma a una profunda crisis económica y para intentar paliarla inventó toda clase de impuestos. Una de sus ideas recaudatorias más inverosímiles fue convertir su palacio en un inmenso burdel en el que ejercían, entre otras, algunas de sus hermanas y las mujeres de ciertos senadores. Así es, no sólo fornicaba con su hermana sino que le hacía de chulo.

Convertir a un hombre en tu mujer

Nerón se enamoró del joven Esporo y quiso casarse con él. El problema es que los matrimonios entre hombres estaban prohibidos en Roma. Su decisión fue radical. Anticipándose de forma macabra a las operaciones de cambio de sexo, mandó castrar al joven. Cuando se recuperó de la intervención, le vistieron con ropas de su difunta esposa Popea Sabina y se celebró una boda por todo lo alto. Una vez casados, Nerón obligó a sus congéneres a que lo tratasen como la mujer del Emperador.

“Pececillos”

Tiberio no sólo organizaba orgías con adolescentes, sino que su retorcida mente le llevó a aunar dos de sus aficiones favoritas: el baño y los juegos sexuales con niños. Según Suetonio, “había adiestrado a niños de tierna edad, a los que llamaba pececillos, a que jugasen entre sus piernas en el baño, excitándole con la lengua y los dientes”

Sexo con bebés

Si pensabas que los “pececillos” de Tiberio eran el colmo de la perversión ahora viene lo peor. También según Suetonio, el emperador era aficionado a que “bebés en lactancia se pusieran su miembro en la boca como si se tratase de un seno”. Madre de Dios.

@Rockerfuck

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