4/9/15

Los Relatos del Guille Marrero: El Kiosco Amarillo del Señor Tortuga


Camino despacio por esa calle donde nunca me gusta pasar, esa que tiene charcos por doquier y las paredes con pedazos de papel rotos que algún día fueron afiches. Me acerco a el Kiosco Amarillo que atiende el "Señor Tortuga”, (por supuesto que no se llama así, ese es el apodo que le tengo a el viejo ese por la lentitud con la que atiende). No puedo creer que aún esté abierto, es como tarde para que el anciano con caparazón esté despierto y mucho menos trabajando.

Siento la necesidad de comprar algo pero no se que es, me toco el bolsillo derecho y noto que aún me quedan cigarros y con la punta del dedo índice puedo palpar el encendedor, en el bolsillo izquierdo tengo el celular, las llaves y algo de efectivo. La sensación de que debo comprar algo importante pasa nuevamente por mi cabeza, echo un ligero vistazo dentro del Kiosco y no veo nada de interés, empiezo a alejarme, no voy a quedarme parado aquí en medio de la noche tratando de recordar que debía comprar, tampoco será algo de vida o muerte y además tengo prisa.

Es tarde, lo se por la poca cantidad de personas que consigo en mi camino, tenía 10 minutos sin ver una después de alejarme del Kiosco, acelero el paso para poder agarrar el último transporte público disponible.

Mientras llego a la esquina puedo divisar el autobús que me ha de llevar a mi destino, pero por mala suerte se aleja lentamente sin advertir mi presencia, no fueron suficientes los silbidos para poder llamar la atención del conductor.

En este momento estoy poniéndome nervioso, trato de pensar en cualquier otra cosa, pero mi mente sabe que ese pedazo de metal rodante era la única oportunidad de salir de aquí y llegar a mi casa sin contratiempos a esta hora, empiezan a sudarme las manos, siento un ligero escalofrío.

Camino apresuradamente para llegar a algún lugar donde pueda divisar a una persona que me diga como salir de aquí, mientras llego a la otra acera veo a lo lejos 3 figuras humanas que se mueven y parecen estar conversando.

Mientras me acerco puedo ver que algo esta mal, parece una especie de riña y ya no puedo pasar inadvertido, cambiar mi dirección bruscamente delataría mis nervios, correr puede ser otra opción pero se que mis piernas no responderían mas de 10 minutos debido a mi sobrepeso, logro divisar un arma y varias detonaciones, cae una persona al piso, quedo totalmente inmóvil.

Uno de los dos que aun están en pie logra divisarme y sin mediar palabra apunta el arma hacia mi, escucho un sonido fuerte mientras veo una estela de color naranja en mi dirección, siento un fuerte dolor en el estomago y una sensación de calor quemandome por dentro, los dos corren mientras yo solo me siento bastante extraño.

Caigo al piso y siento mi abdomen mojado, Fuck!!! estoy herido, un fuerte olor a sangre llega de golpe a mis fosas nasales.

Han pasado como 10 minutos y estoy tirado aquí sin poder levantarme. Hey! no veo mi vida pasando como una película como dicen, ¿sera una mentira esa vaina?, bueno puede ser que aún no estoy tan mal.

En vez de la película que se supone que vería donde debo ser el protagonista, lo que se me viene a la cabeza son una cantidad de interrogantes de forma abrumadora...¿mi Mamá?, mi Novia?, las veré otra vez?, moriré aquí?, Por que coño no corrí a ver si alcanzaba el autobús?, porque no salí mas temprano?, ¿Por que no me quedé en casa hoy?... un momento tengo mi celular, necesito hacer un par de llamadas.

Saco el celular de mi bolsillo, esta lleno de sangre y al parecer tiene cobertura y pila, logro conseguir el numero “Mamá”, le doy a la tecla llamar y lentamente me coloco el auricular en la oreja derecha...¿Por qué no repica esta vaina?, ¿se jodió?...un momento... creo que escucho una voz femenina que ni por el coño es mi Mamá, parece ser una puta grabadora... “Movistar le informa que su saldo es insuficiente para realizar esta llamada, por favor aplique una nueva tarjeta”...¡No puede ser!, tiro el puto teléfono al suelo mientras se me viene a la cabeza el recuerdo del Kiosco Amarillo, Por Dios! era una maldita tarjeta telefónica lo que debía comprar...que oportuno soy para acordarme de las vainas.

Sigo tirado aquí, ya no siento dolor, solo siento un estado de relajación que podría comparar con el efecto de la Morfina que me aplicaron aquella vez que me operaron, prendo lo que puede ser mi último cigarro.

Mis ojos se cierran, tengo mucho sueño...escucho a varias personas que se acercan y gritan ¡Lo mataron!, ¡No, Esta Vivo!, Llama a una Ambulancia!...pasado un rato dejo de escuchar sonido alguno, no siento mi cuerpo, no puedo abrir los ojos, tengo un puto frio del carajo, bueno creo que esto es lo que llaman morir... Hey! aun no veo la película de mi vida, por el contrario se me viene lo que parece una ultima ronda de preguntas sin respuestas aparentes... ¿El puto Kiosco Amarillo del Señor Tortuga era la clave para despedirme de mis seres queridos?, ¿Tendría tarjetas telefónicas a la Venta?, ¿Si me hubiera atendido el Sr Tortuga con la lentitud que le caracteriza me hubiera dado el tiempo necesario para no encontrarme con los cabrones que me dispararon?, Al Carajo! creo que nunca lo sabré...

Escrito por Guillermo Marrero
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