17/2/15

Wtf: La Mujer que hizo Yogurt con las Bacterias de su propia Vagina



La idea se me ocurrió cuando una amiga y yo discutíamos sobre las propiedades probióticas de la vagina. "¿Por qué hay todo un libro de cocina dedicado a recetas con semen y no hay NADA en Google sobre nuestro flujo vaginal?", nos preguntó en un mensaje a mí a un par de nuestras amigas.

Entonces tomó una cuchara, un sartén, un termómetro para caramelo y comenzó la tarea de crear yogurt desde su vagina, —lo último en cocina de origen local.

Cecilia Westbrook es mi amiga, estudiante de un master y un doctorado en la universidad de Wisconsin, en Madison. Hemos bromeado sobre crear nuestro propio yogurt a partir de secreciones vaginales —bromas sobre los beneficios dietéticos del sexo oral, hicimos una búsqueda en Google y nada. Ni siquiera literatura médica. La curiosidad aumentó y Cecilia comenzó a investigar en serio. ¿Qué otra opción había además de intentarlo ella misma?

Cada vagina tiene cientos de distintos tipos de bacterias y organismos. Estos organismos —conocidos como la flora vaginal— producen acido láctico, peróxido de hidrógeno y otras sustancias que mantienen una vagina saludable. La bacteria dominante se llama lactobacilo, que también es utilizada por las personas para cultivar leche, queso y yogurt.

Pero Westbrook no creó su yogurt sólo por las bromas asombrosas. Y sin duda no lo hizo porque tuviera hambre. Ella sabe tanto sobre química vaginal que pensó que comer yogurt hecho de sus jugos femeninos sería bueno para ella. En serio.

La razón son los probióticos, una bacterias amistosas que cuando se ingieren se cree que mantienen nuestros intestinos saludables. Seguramente haz visto la publicidad sobre los yogurts probióticos que sirven para tu estomago. También hay a la venta probióticos específicos para la vagina, que prometen mantener tu vagina saludable asegurando que allá abajo hayan más bacterias "buenas" que malas.

"Puedes tomar un probiótico oralmente y hacer que las bacterias terminen en la vagina" dice Larry Forney, microbiólogo de la Universidad de Idaho. "Entonces la idea de comer yogurt para tratar tu vagina te hace pensar por un momento y decir '¿No hay un problema con las cañerías?' Pero de alguna forma funciona".

En teoría, al menos. ¿Y qué puede ser más sano, pensó Westbrook, que tomar bacterias saludables desde tu propia vagina y cultivarlas para poder comerlas más tarde?

El "método de recolección" fue con una cuchara de madera. Ella armó un control positivo —hecho con yogurt real para comenzar el cultivo— y un control negativo —con leche solamente, nada más— y combinó su propio ingrediente al tercer lote de yogurt. Lo dejó de un día para otro y la magia de la biología creó un bowl bastante respetable en tamaño.

Su primer montón de yoghurt sabía amargo, picante y casi como un hormigueo en la lengua. Lo comparó con el yoghurt indio y lo comió acompañado de arándanos azules.

Resultó que ésta no era una buena idea en absoluto.

De acuerdo con Forney, "Cuando recolectas secreciones vaginales no sólo estás recolectando el lactobacilo. Estás recolectando todo". Y es posible, día tras día o de mujer en mujer, que "lo que estas usando en tu yogurt ya no está dominado por el lactobacilo, si no que sea una bacteria que podría ser patógena", explicó.

A veces esta falta de balance puede causar infecciones por hongos y otras experiencias desagradables. No quieres que esos organismos terminen en tu desayuno. Incluso una vagina saludable hospeda bacterias que pueden hacer mal si son cultivadas.

"Es una mala idea en general", dice Forney. "Pero hay un elemento que tiene cierto atractivo: está usando bacterias de su propia vagina".

Ya que cada mujer tienen un balance distinto de bacterias o lactobacílos, los probióticos vaginales pueden ser cuestionables. Pero si una compañía o universidad creara probióticos que fueran personalizados con la flora microbial de la vagina de la misma mujer, sería más efectivo que los productos que venden en el supermercado, explica Forney.

Los beneficios a la salud por comer tus propios probióticos personales pueden no ser tan positivos como esperaba mi amiga, pero algo de mérito hay en su plan. "Me gusta lo que está haciendo en principio, pero es riesgoso porque ella no sabe lo que está haciendo y puede terminar con un mal lote", dijo Forney.

Westbrook dice que su segundo lote sabía aun más agrio, como leche ligeramente pasada. Esto es prueba que, tristemente, comer yogurt hecho desde las secreciones de una vagina no es lo mismo que comer una verdadera vagina.

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