13/1/15

Monika Ertl: La Mujer que Logró Vengar la Muerte del Che Guevara


Tras la muerte del Che Guevara en 1967, el coronel Roberto Quintanilla Pérez se convirtió en la persona más odiada y perseguida por toda la izquierda revolucionaria del planeta. Quintanilla fue uno de los instigadores del asesinato del famoso guerrillero y quien mandó amputarle las manos al cadáver, algo que ofendió y enfureció todavía más a sus detractores, que prometieron vengar la muerte del Che.
Esto llevó al gobierno de Bolivia a enviar al militar a un destino en el que creían que estaría seguro de cualquier tipo de ataque, siendo nombrado cónsul de la ciudad alemana de Hamburgo.
Cuatro años después,  el 1 de abril de 1971, Quintanilla recibió en su despacho del consulado la visita de una atractiva mujer que decía ser australiana y que se personaba hasta allí con el propósito de arreglar unos documentos del visado.
En realidad se trataba de Monika Ertl, alemana de nacimiento de 34 años de edad y que había pasado los últimos 25 años de su vida viviendo en Bolivia, convirtiéndose en una miembro activa delELN, el Ejército de Liberación Nacional boliviano creado por el Che en 1966, unos meses antes de su muerte.
Monika Ertl llevaba puesta una peluca, iba elegantemente vestida y en el bolso escondía un revolver Colt Cobra 38 Special; el mismo con el que acabó con la vida del cónsul Quintanilla, vengando así el asesinato y posterior humillación del cadáver del Che.
Desde aquel mismo instante, Monika se convirtió en una de las activistas más buscadas por las autoridades bolivianas e internacionales acusándola de ser una peligrosa terrorista, al mismo tiempo que era venerada por numerosísimas personas que, a través de su acto, se sentían satisfechas con el asesinato del odiado coronel Roberto Quintanilla.
Durante los siguientes dos años, anduvo en la clandestinidad escondiéndose de la policía que quería dar con ella ‘viva o muerta’. El 12 de mayo de 1973 moría trágicamente tras ser detenida, torturada brutalmente y ejecutada por miembros de las fuerzas de seguridad boliviana. Su captura fue posible gracias a la traición de Klaus Barbie, un famoso y destacado miembro de la Gestapo y de las SS que se encontraba escondido en Bolivia y al que Monika consideraba como un tío, debido a la estrecha relación que unía a su familia con él desde tiempos del nazismo.

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