11/1/15

El Origen de los Nombres Curiosos de Esquinas de Caracas: Esquina de Cristo Al Revés y Otras Más.


Esquina de Cristo al revés: a mediados del siglo XIX vivió en Caracas un hombre cuyo trabajo era coser mediasuelas a los zapatos de los vecinos. Este zapatero se dedicaba día y noche a clavetear y coser artísticamente zapatillas de tacón Luis XV o botas de los soldados del cuartel cercano; era un buen trabajador que contaba con gran clientela. Este hombre tenía particulares creencias religiosas, estaba seguro de que castigando al santo de su devoción obtendría más rápido sus favores. Este personaje le tenía mucha fe a Cristo, por lo que en lo más alto de su cuarto de trabajo ostentaba una imagen de madera de éste, con el fin de que fuera testigo de sus buenos y malos momentos.
Un día comenzó a bajar el trabajo porque un competidor se instaló a pocas casas. Entonces, nuestro zapatero colocó cabeza a bajo la figura de Cristo para castigarlo por no proporcionarle clientela. Desde ese día, los habitantes de nuestra capital denominaron de este curioso modo la esquina en la que se encontraba el negocio.
Esquinas de El Peligro y Pele el Ojo: en el siglo XIX el lugar que ocupan actualmente estas esquinas era un campo abierto con algunas chozas, donde de día pacía el ganado y de noche se ocultaba una banda de delincuentes que vivía de robarle las pertenencias a los inocentes transeúntes. La tradición indica que fue algún vecino quien bautizó el sitio como El Peligro, por las terribles consecuencias que sufría aquél que se atreviese a pasear por la zona.
En la esquina opuesta instaló un bodeguero su negocio, y lo llamó “Pele el ojo al peligro”. Pues, según él, constituía una advertencia para evitar que las personas cayeran en el peligro.
Esquina de Las Ánimas: este sitio debe su nombre a una leyenda que surgió en la Caracas del siglo XIX, cuando la oscuridad y soledad de las calles avivaba la imaginación de sus habitantes. Se dice que a altas horas de la noche se podía escuchar un coro de voces fúnebres y monótonas, que entonaba el Avemaría del rosario. Una vez un grupo de curiosos, salió a la calle para descubrir la identidad de los cantores y se encontró con numerosas sombras con túnicas blancas, que llevaban hachas encendidas. Aseguró que se trataba de las ánimas del Purgatorio que habían salido a orar y hacer penitencia.
En fin esa es parte de la historia de la ciudad de Santiago de León de Caracas, nuestra querida capital, la cuna de Simón Bolívar, la ciudad amada, la bien amada.

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