1/5/14

Nuevas Imágenes dentro de la Torre de David, la Favela más alta del mundo.


 Estos hombres descansan después de recolectar metal en el trigésimo piso del rascacielos, conocido como la ”Torre de David”, en Caracas (fotografía tomada el 3 de febrero del 2014).

La torre presume de un helipuerto, de espectaculares vistas a la cordillera Ávila y de amplios balcones para hacer parrilladas los fines de semana.

Pero no se trata de un hotel cinco estrellas o un complejo de apartamentos de lujo: es un barrio pobre, probablemente el más alto en el mundo.

Adriana Gutiérrez y su hijo Carlos Adrián ven la televisión sentados en la cama de su apartamento en el piso 24 (fotografía tomada el 3 de febrero de 2014).

Originalmente, el edificio iba a ser un nuevo y resplandeciente centro financiero, pero el proyecto fue abandonado en 1994 después de la muerte de su promotor inmobiliario —el banquero y criador de caballos David Brillembourg— y del colapso del sector financiero.

La vista de la ciudad desde el piso 44 (fotografía tomada el 9 de febrero de 2014).

En 2007, el enorme esqueleto de concreto fue ocupado por invasores.

 Una vista del vestíbulo desde la cima del rascacielos (fotografía tomada el 3 de febrero de 2014).

Cerca de 3000 personas llaman a la torre su hogar. 

Thais Ruiz, de 36 años, habla por teléfono y toma café sentada bajo una grieta en el techo de su sala de estar en el piso 27 (fotografía tomada el 6 de febrero de 2014).


Los residentes lo consideran como un lugar seguro de la violencia y de la lucha territorial que deteriora los barrios en las calles de la capital. 

Una tienda vista a través de la entrada (fotografía tomada el 6 de febrero de 2014).

El fotógrafo Jorge Silva tomó estas fotos en febrero.

María trabaja en un taller de costura en su apartamento (fotografía tomada el 6 de febrero de 2014).

En el blog de Reuters, Silva escribe: “La torre es un ejemplo físico de los problemas más grandes que afronta la sociedad venezolana: una gran escasez de vivienda y una crisis de seguridad”.

Un hombre sentado con su familia en su apartamento (fotografía tomada el 3 de febrero de 2014).


Sus primeros intentos de documentar la vida de las personas en 2007 no tuvieron éxito, porque los residentes se volvieron hostiles a los medios de comunicación tras la publicación de una crítica sobre ellos.

Adolescentes platican en el piso 10 (fotografía tomada el 3 de febrero de 2014).

El barrio todavía atrae titulares hostiles y apareció en un episodio de Homeland como una guarida de secuestradores.

 Una niña monta bicicleta en un balcón (fotografía tomada el 5 de febrero de 2014).


Silva escribe: “Mi intención no era seguir el mismo camino que estos titulares. Quería, sobre todo, crear un retrato de las vidas de las miles de personas que llaman a este lugar su hogar y quienes se enfrentan a conflictos y a peligros todos los días”.

Paola Medina, de 29 años, empaca mientras se prepara para dejar su apartamento después de vivir en el rascacielos “Torre de David” por casi un año (fotografía tomada el 25 de marzo de 2014).

“Quería documentar sin juzgar”.

Una mujer usa su celular durante un apagón (fotografía tomada el 25 de marzo de 2014).

Silva dice que percibió un fuerte sentido de comunidad en la torre.

Beatriz resuelve un crucigrama mientras cuida a sus nietos afuera de su apartamento (fotografía tomada el 3 de febrero de 2014).

“En el interior de los largos vestíbulos del edificio hay almacenes, tiendas de ropa, salones de belleza y guarderías”.

 
Una mujer mira por la ventana de su tienda localizada en un pasillo del edificio (fotografía tomada el 6 de febrero de 2014).

Y en una ocasión, un residente le dijo a Silva que él pensaba que ellos eran “los más ricos de los pobres”.

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