21/9/13

Origen de expresiones Venezolanas: Echar los perros y echar el muerto



Echar los perros: Al parecer que tiene un origen taurino. Antiguamente, cuando un toro en la lidia no quería embestir, el público solía pedir a gritos: “perros, perros” para indicar que se debían soltar en el ruedo una jauría de canes, entrenados para hostigar al animal con ladridos y mordiscos. Si después de este acoso despiadado, el toro no reaccionaba, era condenado a la puntilla. La costumbre de aperrear o echar los perros era muy usual en España, Vasco Núñez de Balboa le echó una docena de perros feroces a un grupo de indígenas sodomitas, a los cuales destrozaron inmisericordemente (Galeano E. Memoria del Fuego. Tomo I. Pág. 67) Esta expresión más tarde pasó a significar acoso u hostigamiento y en algunos países, entre ellos Venezuela y Colombia, se convirtió en sinónimo de cortejar.

Echar el muerto: Al parecer, el origen de la expresión se remonta a la Edad Media. Según las leyendas medievales, cuando dentro del término de un pueblo aparecía el cadáver de una persona muerta de forma violenta y no se llegaba a esclarecer quién había cometido el asesinato, los habitantes de dicho municipio estaban obligados a pagar una multa. Para evitar saldar la sanción, los vecinos no anunciaban el hallazgo, metían el cadáver o cadáveres en sacos y, en la oscuridad de la noche, arrojarlos en otro pueblo próximo. Echar el muerto a otro pueblo vecino equivalía, pues, a cargarle con la responsabilidad de un crimen a un tercero y con la multa correspondiente, salvo que se entregara o se capturara al asesino.
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