2/9/12

Orígenes de las expresiones "sacar de las casillas y sacar de quicio"


Según el libro ‘El porqué de los dichos’ de José María Iribarren, ilustre lexicógrafo y escritor (entre otras muchas cosas), ésta es una expresión cuya procedencia la debemos buscar en el Backgammon (en España conocido popularmente como “Tablas Reales” o “Chaquete”), un milenario juego de tablero y fichas al que eran muy aficionados en la antigüedad, siendo jugado, sobre todo, por personas de las altas esferas (reyes, gobernantes, eclesiásticos…).

Éstos solían disputar sus partidas enfrentándose a algún lacayo, sirviente o persona de menor rango y aunque los adversarios procuraban dejarles ganar, no siempre se conseguía, ya que los dados tenían mucho que ver en el devenir de la partida.

De ahí que en un momento del juego, cuando una de las fichas caía en una de las casillas que ocupaba otra del adversario ésta era echada fuera (se sacaba de la casilla) y debía volver a entrar por el principio. De ahí que muchos oponentes se irritasen y/o enfadasen porque ‘les habían sacado de sus casillas’.

Y ya aprovechando este post sobre hacer enfadar a alguien, podemos encontrar un sinónimo de similar significado que es  “sacar a alguien de quicio”.

El quicio es el punto de apoyo sobre el que se mueve y gira la puerta o ventana y cuando estas se sacan o salen del quicio se caen.

De ahí que sacar de quicio algo esté relacionado con sacarlo de su natural curso o estado y en general, algo fuera de quicio, es algo que está fuera de su estado o ubicación habitual.

Por lo tanto podemos concluir que cualquier elemento que nos saque de nuestra posición o estado natural (a la puerta de su quicio correspondiente o a la ficha de su casilla) es algo que produce una sensación de desubicación con el consiguiente sentimiento de enfado e irritación.

Laarepaenlínea

blog20minutos
Publicar un comentario