6/5/12

Entrevista a la hija de los fundadores de la Iglesia de Satán (parte I)




Incluso para los estándares de la cultura new age de Los Ángeles, Zeena Schreck tuvo una infancia bizarra y abusiva a manos de sus padres, quienes volvieron al diablo más famoso que nunca. Zeena es la hija de los fundadores de la Iglesia de Satán (CoS por sus siglas en inglés), Anton LaVey y Diane Hegarty, además de haber sido la primera en ser bautizada.

A los 13 años, ya había sido completamente adoctrinada por la CoS, recibía amenazas de muerte de forma regular y estaba embarazada. Justo cuando los yupis de la época de Reagan empezaban a acusar a su organización de sacrificar niños en el bosque, ella fue nombrada Alta Sacerdotisa y vocera de la CoS.
A pesar de todo, Zeena logró rebelarse contra los fanáticos que la criaron, y escapó de la iglesia en 1990 con su esposo, Nikolas Schreck. En 2002, la pareja fundó el Movimiento de Liberación Setiano, un grupo religioso que permite a la gente aprender y practicar magia sin la necesidad de responder a una secta opresiva, y que ayuda a los antiguos miembros del culto a olvidar su pasado. De alguna forma logró darle una paz espiritual a su vida, después de todo ese caos, y aunque no sé si tiene poderes mágicos, hubo varias ocasiones durante la entrevista en las que sentí que ya sabía lo que le iba a decir.

VICE: ¿Recuerdas los primeros días del satanismo o eso fue antes de que tú nacieras?
Zeena Schreck: Mi padre estaba experimentando con varias cosas: daba conferencias los viernes por la noche para el “círculo mágico”, en las que había strippers bailando, disfrazadas de brujas y vampiros, pero nada “satánico”. Tenía un león de mascota que sacaba a pasear por las calles de San Francisco, así que estaba haciendo todo lo posible por darse a conocer en la zona. La idea de empezar su propia religión le vino cuando un publicista escribió una historia en la que se refería a mi padre como el “primer sacerdote de Satán”. Fue muy parecido a lo que pasó con L. Ron Hubbard cuando inventó la Cienciología, lo mismo que pasa con todos los cultos que aparecen en California. Mi madre estaba mortificada porque sólo quería que fuéramos como la Familia Adams, pero todo pasó muy rápido y se salió de control.

¿Interactuaste con los primeros seguidores? ¿Cómo eran?
Tenía seguidores que se tomaban las cosas muy en serio, y que realmente creían en Satán, más que en la idea del satanismo de Anton LaVey. Resultó que no sabía mucho sobre el tema y, en esencia, crearon una versión posmoderna del satanismo sobre la marcha. En realidad, todo era una manifestación de su ego.

¿Tu padre sabía en lo que se estaba metiendo?
Estaba muy confundido, y como resultado de ello, también lo están quienes heredaron la iglesia. Ha sido acusado de estafador, lo cual me parece muy acertado, pero no era uno muy eficiente. Era muy flojo y nunca planeaba para el futuro, ni cuidaba de su familia, porque esa es la naturaleza del satanismo de LaVey: agarra lo que puedas, vive en el presente, cuida sólo de ti y haz que los demás también te cuiden. Es como ser un niñote.

¿Qué se siente vivir bajo el techo del hombre que desató una serie de escándalos relacionados con el satanismo en todo el país?
Nadie nos quería en el barrio, nuestra presencia generaba molestia. Llamó la atención de muchos psicópatas que dejaban amenazas en la contestadora, las cuales teníamos que escuchar día y noche. He superado gran parte de los traumas de mi niñez, incluyendo los mensajes que tuve que transcribir a los 11 años, que describían con gran detalle cómo me violarían y me matarían, para la policía de San Francisco. También me entrenaron para anotar las placas de cualquier auto que estuviera parado demasiado tiempo frente a la casa porque había gente que arrojaba huevos y bombas, además de disparar contra la casa. El sonido del motor todavía me altera, era el sonido que precedía todo ataque; el satanismo no era muy bien recibido.

¿Tus padres te advirtieron sobre las dificultades a las que te enfrentarías como su hija?
Tuve que defenderme yo sola porque mis padres no movían un dedo para hacerlo. Hacían que otras personas cuidaran de mí, porque ellos estaban demasiado ocupados con sus propios problemas y peleaban todo el tiempo. Esta mentalidad, junto con nuestras relaciones disfuncionales y la paranoia, miedo y violencia de mi padre, eran las fuerzas detrás de sus enseñanzas.

¿Por qué te convertiste en la vocera de la CoS?
En los ochenta, los fundamentalistas cristianos empezaron a usar a la CoS como su chivo expiatorio, el grupo al que podían señalar como responsable por extrañas mutilaciones de ganado, los niños perdidos y las teorías de conspiración relacionadas con el gobierno que todos escuchaban en las noticias. Me asusté, sentí que atacaban a mi religión y a mi padre, así que le pregunté qué planeaba hacer al respecto. Me enteré que no tenía ningún plan porque ya no tenía quién le ayudara, y realmente ya no había una Iglesia de Satán. Todos los miembros de los sesenta y setenta ya no participaban en ella; sólo eran nombres en la lista de correos. Decidí tomar parte como vocera temporal, para mostrarle a todos que sí existíamos. De alguna forma, un año se convirtió en cinco y mi lucha ayudó a atraer nuevos miembros.

Vice.com

Continuará...


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